Ser madre soltera: la elección que cambió mi vida (PARTE II)

De nuevo estoy aquí para seguir contándoos mi historia sobre cómo llegué a ser madre sin pareja con semen de donante. Si te has perdido el capítulo anterior te recomiendo que lo leas aquí.

El proceso FIV con semen de donante

Inseminación, primera opción para una madre soltera por elección

Eso había leído y así fue cuando Jon Ander Agirregoikoa me lo explicó durante mi  primera consulta en ART Vitoria. La inseminación artificial con semen de donante era a priori el método por el que iba a optar.  Yo nunca me había quedado embarazada ni lo había intentado, por tanto, en principio no tenía por qué tener problemas de infertilidad.

Por supuesto, en aquella primera visita, que fue decisiva, me acompañó mi amiga Vir. Nos sentíamos como si hubiéramos regresado a nuestra infancia y estuviéramos viviendo una aventura más de las nuestras. Lo curioso era que la decisión que iba a tomar (ser madre) parecía incompatible con la actitud de una niña soñadora e inquieta, pero he de decir que, precisamente, mi decisión me devolvió la ilusión, la capacidad de soñar, con el añadido de que, al ser adulta, podía tomar mis propias decisiones: la acción es el paso necesario que hay que dar tras un sueño (si queremos cumplirlo). Y mi primer día en ART fue uno de esos que se archivan para siempre en la memoria… y en el corazón.

 

El miedo a tomar decisiones

Sentía vértigo porque la libertad siempre da miedo. La ansiamos, sí, pero cuando una decisión tan importante está en nuestra mano percibimos el abismo. Aquella era la gran determinación de mi vida. Todas las decisiones influyen en nuestra existencia, sí, pero algunas son de un nivel superior puesto que van más allá de una circunstancia o situación: modifican el rumbo de nuestra historia personal.

He tenido en mi vida esta sensación unas tres o cuatro veces y os aseguro que, a día de hoy, no sería la misma persona de no haber elegido esas bifurcaciones del camino. Ciertas decisiones provocan incertidumbre, pero es la incertidumbre más bella que jamás he sentido porque está llena de vigor y de poder. En esos momentos es cuando he visto claramente quién soy, qué hago en este mundo, qué es el mundo y qué pinto yo en él. Por eso no dudé ni un segundo en tomar esa senda.

 

Inseminación artificial: la solución más económica para ser madre soltera

No nos engañemos. Una de las cosas que más nos preocupa a las mujeres que vamos a someternos a una técnica de reproducción asistida es el precio. Para todas las personas, con parejas o en solitario, el coste de un tratamiento es el siguiente obstáculo que puede frenar el proceso. Y aquí quiero decir que se debe desmitificar, que no solo las personas con posibles acceden a la reproducción asistida. En primer lugar, está la opción de la Seguridad Social. Ya expliqué en el anterior artículo por qué no opté por ello. El tiempo jugaba en contra de mi reloj biológico y cuanto más tiempo pasaba menos posibilidades había de concebir. No olvidemos que la edad avanzada es una de las ocho causas de infertilidad femenina.

Así que lo tenía claro, no quería esperar. Para una mujer de 38 años sin pareja que nunca ha intentado quedarse embarazada (digo esto para que se entienda que en el historial no había episodios de infertilidad, al menos que se supiera) lo normal es optar por una inseminación artificial con semen de donante. Por supuesto, depende de cada persona, pero más o menos calculad que todo puede costar menos de lo que vale una semana de vacaciones en Nueva York (nivel normalito).

Es cierto que estaba al límite con la edad para una inseminación artificial, pero las pruebas iniciales a las que me sometí indicaron, entre otras cosas, que mis trompas de Falopio eran permeables. Además, como el semen iba a ser de un donante, su calidad (otro de los factores clave) estaba asegurada.

 

Semen de donante

En ese coste del que he hablado arriba está incluido el semen de donante. Me parece necesario decir aquí que si una mujer se va a embarazar con semen de donante es mejor que lo haga en una clínica especializada u hospital.  Es la única manera de garantizar que el donante se ha sometido a los controles médicos y psicológicos pertinentes. Los métodos caseros, además de inseguros con respecto al donante, son inseguros también con nuestra propia salud, puesto que en casa no tenemos los instrumentos necesarios y podemos dañarnos las paredes del útero.

Entiendo a las mujeres que desean fervientemente ser madres y que la desesperación, a veces, puede llevar a tomar decisiones drásticas. Pero existiendo la posibilidad de realizar esta técnica en un centro especializado, con un control sanitario de principio a fin, veo absurdo asumir los riesgos de comprar semen por internet. No pasemos por alto, además, que este tipo de métodos pueden echar por tierra el anonimato receptora-donante que sí que se garantiza en las clínicas y hospitales de España.

Dicho esto, a mí me dejó muy tranquila saber que en una clínica todo está controlado y que como mujer y madre estoy protegida de cara a la selección del donante anónimo.

En el caso de España, la ley dice que el grupo sanguíneo del donante ha de ser compatible con el de la madre y, si esta no tiene pareja (como es mi caso), concuerdan tanto tipo sanguíneo como Rh. También han de ser similares las características fenotípicas, esto es,  misma raza, peso, talla, color de pelo y de ojos.

 

Endometriosis y embarazo

Esto de la reproducción asistida es una carrera de obstáculos. Así me lo dijo la doctora Salazar en otra de mis visitas. Y yo no me iba a librar de barreras o precipicios que bordear… Cuando estaba todo decidido tras las pruebas con resultado óptimo… la primera ecografía en ART desveló que tengo endometriosis. Si queréis saber más sobre esta enfermedad podéis pinchar aquí, pero en resumen os diré que se trata de una enfermedad que influye en la infertilidad de las mujeres, ya que afecta a la reserva ovárica y a la calidad ovocitaria.

La pregunta del millón es: ¿me puedo quedar embarazada de manera natural con endometriosis? La respuesta es sí, hay mujeres que lo consiguen, pero si tras seis meses intentando embarazarse sus resultados son negativos, hay que plantearse otros métodos, como la Fecundación in Vitro. (FIV). Como os podréis imaginar, en mi caso, que no tenía pareja y, por tanto, no podía intentarlo con nadie (el onanismo no te deja embarazada), la alternativa era clara: descartamos la inseminación artificial para pasar a la FIV.

Desventajas: es más caro y más invasivo.

Ventajas: hay más posibilidades. Con casi absoluta seguridad, la única alternativa para que mi caso tuviera éxito.

¿Cómo afronté las desventajas? En el tema económico, pedí un préstamo al banco, aunque ahora también te lo pueden financiar en el propio ART. Os diré una cosa: un coche normalito vale más y casi todo el mundo que conduce lo compra porque es necesario para trabajar, desplazarse, tener independencia, etc. Pregúntate cuánto deseas ser madre y si ves asumible ese gasto. Es una cuestión de prioridades.

No os engañaré. La fecundación in vitro no da garantías del 100% de embarazo ni en el mejor de los casos. Esto supone un encarecimiento del tratamiento si se ha de repetir el ciclo. Por ello implica un riesgo, como todo lo que merece la pena en esta vida. Y si nuestra cabeza está despejada y optimista, mucho mejor. Sé que a las parejas que llevan a sus espaldas intentos fallidos de concepción les resulta más difícil mostrarse positivos. Eso sí, incluso en estos casos, la FIV siempre es una nueva esperanza. De hecho, cada vez son más parejas las que logran tener hijos mediante la reproducción asistida.

Una mujer sin pareja que nunca ha intentado quedarse embarazada cuenta con la ventaja de partir sin presiones psicológicas. Bueno, yo arrastraba otras pesadillas como los motivos de no haber conseguido formalizar una relación sentimental… Ya os conté que me provocaron mucha inseguridad. Sin embargo, la decisión de ser madre soltera por elección me devolvió la confianza porque me recordó quién era, qué sentía y lo fuerte que podía llegar a ser. Entré en un estado de optimismo y de luz que no recuerdo haber vivido antes, e hice partícipe del proceso a todos mis familiares y amigos. En serio os digo que sentí tanto amor a mi alrededor que hizo que siguiera hacia adelante, a pesar de la adversidad (porque tuve algún percance que otro).

 

FIV: éxito a la primera

Una de las típicas cosas que miramos las mujeres que nos sometemos a técnicas de reproducción asistida es la probabilidad de quedarse embarazada a la primera. Y ya os he señalado anteriormente que la FIV no ofrece garantías del 100%. No las ofrece porque nadie tiene la fórmula mágica para ello. Ahora bien, las probabilidades están ahí. Y diré más: tú eres tú. Y las estadísticas que valen son las tuyas. Yo rompí esas estadísticas y por ello te animo a no perder nunca la esperanza, a visualizar cada uno de los momentos del proceso imaginando los resultados que deseas, intentando estar feliz y dando mucho amor. Porque cuanto más amor das más amor recibes. Sé que puede sonar cursi, pero no me importa, lo quiero compartir porque a mí me sirvió.

Está claro que todos somos distintos y que esta actitud no afectará a todos por igual. No obstante, el estado mental es fundamental, para esto y para cualquier aspecto de la vida.

Siendo objetivos, existe una clasificación que mide la calidad embrionaria.  Los embriones  fecundados en el laboratorio se clasifican al microscopio según su día de desarrollo en categoría A (óptima), categoría B (buena), categoría C (regular) y categoría D (mala). La categoría A cuenta con la máxima capacidad de implantación (entre un 60 y un 70% aproximadamente), que desciende a medida que avanzamos de letra, teniendo B una elevada capacidad de implantación; C, una baja capacidad y D, muy poca capacidad.

Lo normal es que tras la estimulación extraigan varios óvulos mediante la punción ovárica . Eso correspondería a un ciclo. La fecundación se realiza en el laboratorio y de esos embriones se elige el mejor, que será colocado en el útero en torno a los cinco días de la fecundación (ya será un blastocito) con la esperanza de que se implante.

Los demás blastocitos se congelan para emplearlos si falla el primer intento. Como habréis adivinado, las probabilidades de embarazo  aumentan puesto que hay más de una oportunidad.

Esto es así por estadística, pero ya os he adelantado que yo la rompí. ¿Qué me pasó?

 

Pues que por la endometriosis solo pudieron sacarme dos óvulos válidos (¡hay mujeres a las que les extraen 20!) y que los dos pudieron ser fecundados (no siempre prospera la fecundación)…  Aunque de nuevo surgía otro problema: estaban clasificados como C-D, por lo que en ART emplearon una incubadora de lo más puntera… Aun así, tomaron la decisión de realizar la transferencia antes de lo normal “porque como el útero de la mujer no hay nada”, me dijo José Luis de Pablo, el embriólogo que se encargó de mi caso. Y en un par de días, los dos embriones estaban dentro de mí. La transferencia tuvo lugar un 19 de marzo, o sea, el Día del Padre…. ¡menuda ironía! Ahora debía transcurrir la betaespera para saber si estaba embarazada o no. Efectivamente, no hay suspense porque ya sabéis que dio positivo. ¡Precisamente hablo de mi experiencia como madre sin pareja en este blog!

 

Sin duda, la pericia técnica y profesional de la clínica, su apoyo hacia mí y el de mi entorno personal fueron las claves que me hicieron creer que todo es posible. Hasta quedarme embarazada de gemelos. Sí, amigas. Eso no lo sabíais. Se quedaron los dos, confortables y creciendo en mi útero, con mis 38 años de entonces, una endometriosis y una clasificación embrionaria de  C-D.

¿Cómo es el embarazo de una madre soltera? ¿Cómo siguió mi historia? ¡No os perdáis el siguiente capítulo en este blog!

 

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