Elección entre FIV o ICSI en tratamientos de reproducción asistida

Como ya habíamos hablado en posts anteriores, las técnicas usadas para la inseminación de ovocitos en los tratamientos de reproducción asistida son 2: La ICSI, que consiste en la microinyección de un espermatozoide en cada óvulo, y la FIV convencional en la que dejamos cada óvulo en una concentración determinada de espermatozoides dejando que sean ellos mismos los que se encuentren y se reconozcan.

       1.-FIV                                               2.- ICSI

 

El uso de una técnica u otra varía en función de la calidad seminal y la cantidad y calidad ovocitaria que tengamos, siendo la ICSI más apta, para sémenes con algún tipo de alteración y bajas reservas ováricas. Mientras que la FIV convencional se utiliza más para calidades seminales normales/buenas, buen número de recuperación ovocitaria y fertilidad probada entre otros.

Hoy en día, se utiliza más la técnica de ICSI que la de FIV convencional para la inseminación de ovocitos, aunque no exista un factor masculino claro que lo indique. Y aunque en la FIV convencional se manipulan menos los gametos (óvulos y espermatozoides), y se deja un poco más a la naturaleza hacer su labor, porque la selección del espermatozoide es natural, la razón principal, es ofrecer unas mayores tasas de fecundación, sobre todo en los casos de baja respuesta ovárica.

Según diferentes revisiones y estudios actuales, como el del grupo Dang et al.: “Inyección intracitoplasmática de esperma frente a fertilización in vitro convencional en parejas con factores no masculinos de infertilidad: un ensayo aleatorizado controlado”, el cual ha sido presentado este año en el Congreso de la Sociedad Europea de Reproducción (ESHRE), que, debido a las restricciones por el Covid, se ha celebrado vía online; no se han visto mayores tasas de blastocistos, embarazo, ni nacimientos utilizando ICSI frente a la FIV convencional, para casos con calidades seminales normales (según la OMS de 2010). Dicho estudio ha sido realizado en un grupo de parejas de Vietnam con asignaciones al azar de ICSI o FIV. Siendo el objetivo primario la tasa de nacimientos tras la primera transferencia embrionaria.

Actualmente la mínima invasibilidad del ICSI ha permitido no asociarla a posibles efectos negativos en los nacimientos, siendo varias las razones del aumento de su utilización, entre ellas: incremento de los tratamientos que requieren biopsia embrionaria (Diagnóstico Genético Preimplantacional) y mejora y evolución de la tecnología apropiada.

 

Nosotros somos muy “pro” FIV convencional porque a pesar de que el uso de ambas técnicas con sémenes aptos no implica diferencias, nos gusta tocar lo menos posible los óvulos y espermatozoides y darle más ventajas a la naturaleza; que sea la propia selección natural la que permita que el mejor espermatozoide entre dentro del ovulo por sus propios medios. Intentamos hacer de pequeñas celestinas interfiriendo lo menos posible en los procesos naturales.

En las clínicas ART queremos ofrecer la mejor técnica posible, intentando compaginar la máxima tecnología actual y la más delicada manipulación de los gametos masculinos (espermatozoides) y femeninos (ovocitos), adaptando la utilización de la ICSI y la FIV convencional a la necesidad de cada caso particular.

 

Alejandra Oroquieta. Embrióloga

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